Polimedicación en personas mayores: Cuando el tratamiento se convierte en el problema
La polimedicación, sobre todo en los mayores, es uno de los principales problemas de salud de nuestros días.
Dra. Hurtado
9/27/20252 min leer
La medicina moderna con la hiperespecialización, al tratar el cuerpo “por partes”, ha traído un fenómeno cada vez más común: la polimedicación, es decir, tomar varios medicamentos a la vez. En muchos casos, puede convertirse en una fuente de problemas difíciles de detectar.
Lo más preocupante, no es solo la cantidad de fármacos, sino que sus efectos secundarios e interacciones a menudo se confunden con “achaques de la edad” o nuevas enfermedades.
¿Qué entendemos por polimedicación?
Generalmente se habla de polimedicación cuando una persona toma cinco o más medicamentos diarios. En adultos mayores con hipertensión, diabetes, problemas cardíacos, insomnio o dolor crónico, esto es muy frecuente.
El riesgo aparece cuando:
- Se acumulan efectos adversos
- Los fármacos interactúan entre sí
- Aparecen síntomas que se interpretan mal
- Se añaden más medicamentos para tratar esos síntomas
Esto último se conoce como cascada terapéutica.
¿Por qué los mayores son más sensibles a los medicamentos?
Con la edad : -Los riñones y el hígado eliminan peor los fármacos, por lo que pueden acumukarse dosis tóxicas.
- Cambia la proporción de grasa y agua corporal, lo que afecta a la distribución del fármaco en los tejidos.
- El cerebro es más sensible a depresores del sistema nervioso.
- Existe mayor fragilidad.
Resultado: dosis “normales” pueden resultar excesivas y perjudiciales.
El gran problema: efectos secundarios que parecen enfermedades nuevas
Muchos síntomas provocados por medicamentos se diagnostican erróneamente como:
- Demencia
- Depresión
- Parkinson
- Vértigo
- Debilidad atribuida al envejecimiento
- Problemas digestivos crónicos
Fármacos más comenmente usados y sus reacciones adversas e interacciones más frecuentes
Digitálicos (Digoxina)
Usados en insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular.
Efectos que se confunden con otras patologías:
- Náuseas → “gastroenteritis”
- Confusión → “empeoramiento cognitivo”
- Alteraciones visuales → “problema oftalmológico”
Interacciones relevantes:
- Diuréticos → bajan el potasio → mayor toxicidad
- Betabloqueantes → bradicardia
- Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol) → alteraciones electrolíticas indirectas
Benzodiacepinas (ej Diazepam, Lorazepam)
Frecuentemente prescritos en insomnio y ansiedad.
Síntomas malinterpretados:
- Somnolencia → “fatiga por la edad”
- Caídas → “inestabilidad senil”
- Confusión → “demencia”
Interacciones peligrosas:
- Antipsicóticos / opioides (ej Tramadol) → sedación excesiva
- Antihipertensivos → hipotensión
Inhibidores de la bomba de protones (ej: Omeprazol)
Muchas veces cronificados sin necesidad clara.
Problemas que generan:
- Déficit de B12 → cansancio, deterioro cognitivo
- Hipomagnesemia → debilidad, arritmias
- Pérdida ósea → fracturas
Confusiones frecuentes:
- Debilidad muscular → “sarcopenia”
- Parestesias → “neuropatía”
Recordemos que aumenta los efectos y la toxicidad de la digital.
Antipsicóticos (ej Haloperidol)
A veces usados en demencia o trastornos conductuales.
Efectos que parecen enfermedades:
- Rigidez → “Parkinson”
- Lentitud → “deterioro neurológico”
- Somnolencia → “depresión”
Diuréticos (ej Furosemida, Aldactone)
Ampliamente utilizados.
Efectos confundidos con:
- Mareo, hipotensión → “problema vestibular”
- Debilidad → “envejecimiento”
- Confusión → “demencia”
Betabloqueantes (ej Emconcor)
Muy utilizados en cardiología (en el tratamiento de la hipertensión, arritmias...).
Síntomas que despistan:
- Fatiga → “depresión”
- Bradicardia → “problema cardíaco nuevo”
Interacciones frecuentes: Uso en tratamientos para el asma como bromuro de ipatropio o agonistas beta como el,salbuarmol, que producen efectos contrarios a los betabloqueantes: taquicardia, hipertensión...
Estatinas
Efectos que suelen confundirse:
- Dolores musculares → “artrosis”
- Debilidad → “pérdida de fuerza por la edad”
- Calambres nocturnos → “problemas circulatorios”
- Fatiga → “depresión o anemia”
Señales de alerta que merecen revisar la medicación:
- Caídas recientes
- Confusión o somnolencia
- Debilidad inexplicable
- Mareos
- Dolores musculares persistentes
Conclusión
En personas mayores, no todo síntoma nuevo es una enfermedad nueva. A menudo, el origen está en los medicamentos.
La polimedicación puede salvar vidas, pero también deteriorar la calidad de vida si no se revisa con cuidado.
Se estima que un 30% de los ingresos hospitalarios de personas mayores se deben a la polimedicación.
Una labor muy importante del médico es desprescribir fármacos, esto es, conociendo la historia clínica del paciente, valorar qué fármacos son necesarios y cuales no, teniendo en cuenta la relación riesgo/beneficio y sustiuir siempre que sea posible, fármacos por cambios en el estilo de vida.