Ventajas metabólicas del ayuno de 24 horas en la población general
Encuadrado dentro del ayuno intermitente, y entre éste y el ayuno prolongado, es un arma espléndida en la pérdida de peso y la regulación del metabolimo de la glucosa.
Dra. M. Hurtado, Dr. J.M. Esteban
3/22/20262 min leer
Introducción
El ayuno intermitente ha ganado popularidad en los últimos años como una estrategia nutricional para mejorar la salud metabólica. Dentro de sus diferentes modalidades, el ayuno de 24 horas —también conocido como “One Meal A Day” o OMAD— consiste en abstenerse de consumir calorías durante un día completo. Aunque puede parecer extremo, la evidencia científica sugiere que este tipo de ayuno, aplicado correctamente, puede generar beneficios metabólicos significativos en la población general.
1. Mejora de la sensibilidad a la insulina
Uno de los principales beneficios metabólicos del ayuno de 24 horas es la mejora en la sensibilidad a la insulina.
Durante el ayuno:
Disminuyen los niveles de glucosa en sangre
Se reduce la secreción de insulina
Las células se vuelven más eficientes en el uso de la glucosa
Esto puede ayudar a:
Prevenir la resistencia a la insulina
Reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2
2. Activación de la lipólisis y quema de grasa
Tras aproximadamente 12–16 horas sin ingerir alimentos, el cuerpo comienza a cambiar su fuente principal de energía:
Se agotan las reservas de glucógeno
Aumenta la movilización de grasas (lipólisis)
Se incrementa la producción de cuerpos cetónicos
En un ayuno de 24 horas, este proceso se intensifica, lo que favorece:
La reducción del tejido adiposo
El uso eficiente de la grasa como combustible
3. Estimulación de la autofagia
La autofagia es un proceso celular de “reciclaje” mediante el cual el cuerpo elimina componentes dañados o envejecidos.
El ayuno prolongado:
Activa mecanismos de limpieza celular
Favorece la regeneración celular
Puede contribuir a la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento
Aunque la autofagia también ocurre en ayunos más cortos, su activación es más significativa en periodos cercanos a las 24 horas.
4. Reducción de la inflamación
El ayuno puede disminuir marcadores inflamatorios en el organismo, lo que tiene implicaciones positivas para la salud general.
Beneficios asociados:
Menor inflamación sistémica
Reducción del riesgo de enfermedades crónicas (cardiovasculares, metabólicas)
Mejora en condiciones inflamatorias leves.
5. Mejora del perfil lipídico
Algunos estudios han observado mejoras en parámetros relacionados con la salud cardiovascular:
Disminución de triglicéridos
Reducción del colesterol LDL (en algunos casos)
Posible aumento del colesterol HDL
Esto contribuye a una mejor salud metabólica global.
6. Regulación hormonal
El ayuno de 24 horas también influye en varias hormonas clave:
Aumento de la hormona del crecimiento (GH), que favorece la preservación de masa muscular
Reducción de la insulina
Mejora en la regulación del apetito (leptina y grelina)
Esto puede ayudar a controlar el hambre a largo plazo.
7. Flexibilidad metabólica
El ayuno favorece la capacidad del organismo para alternar entre distintas fuentes de energía (glucosa y grasa), lo que se conoce como flexibilidad metabólica. Este punto es crítico para la introducción a ayunos prolongados de 36, 48 , 72 horas o más, y es lo que monitorizamos médicamente para determinar el momento de poder iniciar estos ayunos dentro de las estrategias metabólicas terapéuticas.
Una mayor flexibilidad metabólica está asociada con:
Mejor rendimiento energético
Menor riesgo de enfermedades metabólicas
Mayor eficiencia en el uso de nutrientes
Consideraciones y precauciones
Aunque el ayuno de 24 horas puede ser beneficioso, no es adecuado para todas las personas. Se debe tener precaución en:
Personas con diabetes (especialmente si usan medicación)
Mujeres embarazadas o en lactancia
Personas con bajo peso o trastornos alimentarios
Individuos con enfermedades crónicas sin supervisión médica
Conclusión
El ayuno de 24 horas puede ofrecer múltiples ventajas metabólicas en la población general, incluyendo mejoras en la sensibilidad a la insulina, mayor quema de grasa, activación de procesos celulares beneficiosos y reducción de la inflamación. Sin embargo, su implementación debe ser individualizada y, preferentemente, supervisada por un profesional de la salud.